Los impresionantes resultados financieros del Banco de Reservas bajo la gestión de Leonardo Aguilera demuestran que una institución pública puede ser rentable, competitiva y clave para el desarrollo socioeconómico de la República Dominicana.

La administración pública en América Latina suele arrastrar el estigma de la burocracia ineficiente y las pérdidas crónicas. Sin embargo, en la República Dominicana hay excepciones que desafían esta regla no escrita.
El Banco de Reservas se ha convertido en el espejo donde deber reflejarse la modernización estatal. Al cierre de septiembre de 2026, la entidad consolidó activos por RD$1.53 billones y utilidades acumuladas que rozan los RD$21,081.6 millones, cifras que confirman un modelo de negocio sólido.
Un crecimiento sostenido bajo la gestión de Leonardo Aguilera
A poco más de un año del mandato del Dr. Leonardo Aguilera al frente de la presidencia ejecutiva, la institución financiera ha acelerado su marcha. Los activos experimentaron un incremento del 13,5% y las utilidades crecieron un 17,6% en comparación interanual.
Más allá de los números fríos en los balances, el impacto se traslada al tejido productivo del país. Entre agosto de 2025 y septiembre de 2026, el banco estatal inyectó más de RD$376 mil millones en créditos orientados a familias, pequeños emprendedores y grandes sectores productivos.
Hacia el 85 aniversario: lecciones para el sector público
A las puertas de cumplir su 85 aniversario, el banco demuestra que la propiedad estatal no es sinónimo de inoperancia. No obstante, los expertos señalan que este éxito no elimina la exigencia de transparencia y supervisión rigurosa.
El verdadero desafío para el país radica en trasladar esta cultura de eficiencia operativa a otras áreas del Estado. Demostrar que se pueden hacer las cosas bien ya no es una utopía, sino una exigencia ciudadana ineludible.
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