Las cifras oficiales muestran números verdes, pero los mostradores dicen lo contrario: sin combustibles ni autos, las operaciones minoristas acumulan una pérdida real del 0.75 % en 2026.

El balance económico de República Dominicana proyecta una cifra cómoda a primera vista: un crecimiento acumulado del 2.4 % en la actividad comercial hasta julio de 2026. Sin embargo, al cruzar las puertas de los supermercados, tiendas y pequeños negocios donde la familia dominicana resuelve su día a día, la historia es muy distinta.
Detrás del optimismo macroeconómico se oculta un freno progresivo. La Organización Nacional de Empresas Comerciales (ONEC) ha puesto sobre la mesa una advertencia incómoda: el comercio tradicional se está debilitando, y el impacto empieza a sentirse en el corazón de los hogares.
La ilusión de los grandes números
El indicador de actividad económica suele medir al sector comercio como un solo bloque. Ahí conviven transacciones de gran escala —como la venta de vehículos o la factura de combustibles— junto con la compra de la despensa, la ropa o los artículos del hogar.
Cuando se remueven esos renglones atípicos para aislar el consumo cotidiano, los números pierden el brillo. Las operaciones declaradas ante la Dirección General de Impuestos Internos (DGII), ajustadas por la inflación, registran una caída real acumulada del 0.75 % entre enero y julio de 2026 en comparación con el mismo periodo del año anterior.
Cinco meses en pendiente baja
El problema no es solo la caída del porcentaje, sino la velocidad de la desaceleración. La trayectoria del comercio minorista viene perdiendo fuerza de forma ininterrumpida desde el primer trimestre del año:
- Marzo: 2.05 % de crecimiento real acumulado.
- Abril: 0.49 % de avance.
- Mayo: -0.33 %, entrando en terreno negativo.
- Junio: -0.29 %.
- Julio: -0.75 %, profundizando el retroceso.
Esta secuencia confirma que los mostradores están teniendo cada vez más dificultades para sostener el ritmo de ventas frente a la pérdida de poder adquisitivo de los consumidores.
Un riesgo directo para el empleo y los hogares
El sector comercial en República Dominicana no es solo un indicador financiero; es la columna vertebral del empleo nacional, sosteniendo alrededor de un millón de puestos de trabajo directos e indirectos.
Si el consumo en los establecimientos tradicionales continúa contrayéndose, la pérdida de dinamismo terminará trasladándose a recortes de personal, menor inversión empresarial y un ajuste forzado en los ingresos de miles de familias. La ONEC insiste en que las autoridades deben tomar lectura inmediata de estas señales de alerta antes de que la desaceleración se consolide en una crisis más severa para el entramado productivo del país.
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