Custodios detectan una ave entrenada que transportaba insumos prohibidos hacia el interior de un penal colombiano.

Los métodos del crimen organizado para burlar los controles penitenciarios parecen no tener límite. En un hecho que combina el ingenio criminal con la astucia de la vieja escuela, guardias del Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (INPEC) de Colombia interceptaron una paloma que transportaba un cargamento ilegal hacia el interior de un recinto carcelario.
El hallazgo, captado en video y difundido por reporteros locales, muestra cómo el ave llevaba adosado a su cuerpo un paquete meticulosamente embalado. Este tipo de encomiendas aladas suele contener sustancias alucinógenas, tarjetas SIM e incluso teléfonos móviles de tamaño reducido.
Un método de contrabando que no es nuevo
Aunque la escena parece sacada de una novela de ficción, las autoridades colombianas confirmaron que no se trata de un caso aislado. Durante los últimos años, los organismos de custodia han neutralizado múltiples intentos de contrabando aéreo mediante aves adiestradas en diversos penales del país.
El uso de aves mensajeras responde a la necesidad de las bandas de eludir la vigilancia electrónica, los perros detectores y los escáneres instalados en los accesos principales. Al volar por encima de los muros y mallas perimetrales, las palomas logran aterrizar en patios o ventanas específicas previamente coordinadas con los reclusos.
Controles reforzados en los penales
Tras el incidente, el personal de custodia incrementó los patrullajes e inspecciones en los techos y áreas abiertas de los pabellones. Las autoridades señalaron que continúan investigando para identificar a los internos receptores de estas encomiendas, así como a las redes externas encargadas del adiestramiento y despacho de las aves.
Este suceso pone nuevamente en evidencia el constante desafío logístico que enfrentan los sistemas penitenciarios de la región frente a la creatividad de las estructuras delictivas.
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