Project B, la nueva liga que agita el negocio del baloncesto europeo

Inversores de la talla de Novak Djokovic y Russell Westbrook impulsan Project B, un circuito internacional que seduce a las grandes estrellas con sueldos astronómicos.

El mapa del baloncesto femenino acaba de sufrir un terremoto de escala global. La irrupción de Project B, un nuevo torneo con formato de circuito internacional impulsado por leyendas del deporte y ejecutivos de Silicon Valley, amenaza con cambiar las reglas del juego y despojar a los clubes europeos de sus principales figuras.

El fichaje de la base española Mariona Ortiz, referencia del Casademont Zaragoza en la Liga Femenina Endesa, ha sido la chispa que encendió las alarmas en el continente. Su salida rumbo a este nuevo escaparate deja en evidencia la brecha económica insalvable que se está gestando.

Un negocio de millones y nombres propios

Detrás de la iniciativa no hay improvisación, sino capital pesado y visibilidad mediática. El proyecto fue concebido por Geoffrey Prentice (cofundador de Skype), Grady Burnett (exejecutivo de Google y Facebook), el nueve veces All-Star de la NBA Russell Westbrook y la campeona de la WNBA Alana Beard.

A ellos se han sumado como inversores figuras internacionales de la talla del tenista Novak Djokovic, el histórico de la NFL Steve Young y leyendas del baloncesto como Candace Parker y Lauren Jackson.

La propuesta financiera es el verdadero imán del circuito: salarios que parten de un mínimo de dos millones de dólares anuales, sumados a una participación directa de las jugadoras en el accionariado de la liga.

Formato innovador y estrellas confirmadas

Project B debutará oficialmente en enero de 2027 con un formato itinerante similar al de la Fórmula 1 o el circuito ATP. La competición reunirá a cuatro equipos y un total de 44 jugadoras seleccionadas mediante un sistema de draft que se reiniciará cada temporada.

El calendario arrancará con entrenamientos en Seúl y paradas confirmadas en Hangzhou (China), el Roig Arena de Valencia (España) y Tokio (Japón). Además, la liga buscará enganchar a las nuevas audiencias globales ofreciendo sus partidos de forma gratuita a través de YouTube.

Entre las más de 20 jugadoras ya confirmadas destacan referentes de la WNBA como Jonquel Jones (MVP de la liga), Azzi Fudd, Nneka Ogwumike, Sophie Cunningham y Alanna Smith, además de promesas europeas como Awa Fam, Leo Fiebich y Juste Jocyte.

Las ligas europeas, contra las cuerdas

El gran dolor de cabeza para los clubes del Viejo Continente es la sincronización del calendario. Al disputarse entre enero y abril, Project B se solapa de lleno con las fases decisivas de la EuroLiga y los torneos nacionales de Europa.

Con salarios medios en WNBA que ya escalaron a los 600.000 dólares tras el último acuerdo colectivo, y alternativas invernales millonarias como esta, el baloncesto europeo pierde el atractivo económico que durante décadas sedujo a las mejores jugadoras del planeta. La pelota está ahora en el tejado de los organismos tradicionales, obligados a reinventarse si no quieren quedar relegados a un papel secundario.

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