Un grupo de hombres armados con indumentaria y placas falsas de cuerpos élites de la Policía Nacional secuestró al propietario de un concurrido restaurante en Barahona, en un hecho que mantiene a su familia exigiendo respuestas a las autoridades.

Un secuestro con falsas insignias
Lo que parecía una intervención táctica rutinaria de los organismos de seguridad del Estado se convirtió en una pesadilla para el sector gastronómico de Barahona. Samuel Sembel, un joven comerciante de 30 años y dueño del conocido restaurante A Fuego Lento, fue interceptado la noche del martes frente a su establecimiento, ubicado próximo a la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD).
Cuatro individuos encapuchados, a bordo de una camioneta blanca tipo Hilux, irrumpieron en la zona vistiendo indumentaria con presuntas insignias de la Dirección Central de Investigación (DICRIM) y de la Dirección de Inteligencia Delictiva (DINTEL). Con armas de fuego en mano, sometieron al comerciante por la fuerza.
Tensión y violencia durante el rapto
La situación escaló en momentos de extrema tensión cuando los desconocidos intentaron también llevarse a la esposa de Sembel, quien se encuentra en estado de gestación.
Testigos y familiares relataron que los agresores forcejearon con la joven, aunque finalmente decidieron desistir de ese objetivo y huyeron únicamente con el comerciante. Antes de escapar, los antisociales despojaron a la víctima de su teléfono celular, prendas de valor y el dinero producto de las ventas del día, dejándolo completamente incomunicado.
Las contradicciones y el paradero de la víctima
Tras horas de incertidumbre y angustia, Sembel fue hallado abandonado en la carretera que conduce al distrito municipal de La Guázara por una patrulla policial. Sin embargo, en lugar de ser devuelto de inmediato al seno de su hogar, el comerciante fue trasladado a la dotación de Villa Estela y posteriormente al DICRIM, donde permanece bajo custodia e investigación.
El caso ha desatado fuertes críticas por parte de los familiares de la víctima. El padre del joven, un pastor evangélico y activista de los derechos humanos, denunció que las autoridades no solo retuvieron injustificadamente el vehículo en el que salió a buscar a su hijo, sino que hasta el momento no han ofrecido una explicación clara sobre los motivos que mantienen privado de libertad a un ciudadano que fue formalmente víctima de un rapto.
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