La Federación Nacional de Productores de Arroz alertó sobre el cerco financiero que asfixia al sector agrícola local, obligando a los productores a buscar alternativas informales para salvar las cosechas frente a una competencia desigual.

Una amenaza directa a la seguridad alimentaria
El campo dominicano atraviesa uno de sus momentos más críticos. Durante un encuentro con el Grupo de Comunicaciones Corripio, los principales representantes del sector arrocero denunciaron las constantes trabas y barreras que enfrentan tanto en la banca privada como en el Banco Agrícola para conseguir los recursos necesarios que les permitan sostener sus cultivos ciclo tras ciclo.
Esta situación deja a miles de familias productoras en una posición de extrema vulnerabilidad. Ante la imposibilidad de acceder a créditos formales con tasas competitivas, muchos trabajadores se ven orillados a recurrir a financiamientos informales, asumiendo riesgos financieros que ponen en jaque la continuidad de sus operaciones agrícolas.
Costos elevados y competencia asimétrica
El impacto de esta crisis se agrava al considerar el panorama internacional. Los productores locales luchan por mantener sus operaciones en un contexto de apertura comercial donde compiten directamente con agricultores de Estados Unidos, quienes reciben múltiples subsidios e incentivos de su gobierno.
Según datos compartidos por el sector, los costos para producir una sola tarea de arroz oscilan actualmente entre los 10,000 y 11,000 pesos dominicanos (aproximadamente entre 163 y 179 dólares). Con un total estimado de 1.3 millones de tareas sembradas por ciclo y una producción anual que ronda los 13 o 14 millones de quintales, mantener la rentabilidad se ha vuelto una tarea titánica para los cerca de 32,000 productores nacionales que dependen de esta actividad.
El efecto dominó en la economía rural
Los líderes gremiales advirtieron que una posible caída en la cosecha nacional no solo impactará el plato de los dominicanos, sino que generará un efecto en cadena sobre otras ramas agropecuarias fundamentales. Por ejemplo, la paja de arroz es un recurso clave empleado en la industria avícola y como insumo vital para la alimentación de ganado.
Proteger la producción arrocera nacional, que genera de manera directa e indirecta unos 300,000 empleos, se convierte así en una prioridad urgente para garantizar la estabilidad económica y la seguridad alimentaria en la República Dominicana.
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