Productores y molineros de Montecristi exigen garantías al Gobierno ante la apertura del mercado al arroz estadounidense bajo el DR-CAFTA, advirtiendo sobre el colapso de una actividad que sustenta miles de empleos rurales.

Una amenaza directa a la economía rural
La incertidumbre se ha apoderado del sector agrícola en el noroeste de la República Dominicana. Productores y molineros de arroz en la provincia de Montecristi lanzaron una contundente advertencia sobre una inminente crisis que pondría en riesgo la estabilidad socioeconómica de toda la región. El detonante de este reclamo es la apertura total del mercado local al arroz proveniente de los Estados Unidos libre de aranceles, una medida derivada de los compromisos internacionales del país.
Según las estimaciones de los gremios agrícolas locales, esta situación amenaza de manera directa cerca de 15,000 empleos directos e indirectos, además de golpear una cadena productiva que moviliza más de RD$10,000 millones al año. Para las comunidades rurales que dependen exclusivamente de este cultivo, la competencia con el producto extranjero sin protección arancelaria representa un panorama insostenible.
Reclamos urgentes al Gobierno central
Frente a este escenario, los sectores productivos han intensificado sus llamados hacia el Poder Ejecutivo en busca de medidas compensatorias y garantías reales. Los arroceros sostienen que la falta de un mecanismo de salvaguarda o de un programa de apoyo financiero y técnico adecuado podría desatar el abandono masivo de tierras cultivables.
«La producción nacional no compite en igualdad de condiciones con los subsidios que reciben los productores extranjeros», denuncian los líderes del sector, quienes insisten en que está en juego no solo la economía provincial, sino también la seguridad alimentaria de todos los dominicanos.
Impacto en la seguridad alimentaria y empleos
El cultivo de arroz constituye uno de los pilares fundamentales del abastecimiento interno en la República Dominicana. Los productores enfatizan que debilitar la producción local incrementa la dependencia de los mercados internacionales, exponiendo al país a la volatilidad de los precios globales de los alimentos.
Mientras las negociaciones y los reclamos continúan sobre la mesa, las familias de Montecristi que viven del campo se mantienen en pie de lucha, a la espera de respuestas concretas por parte de las autoridades gubernamentales que eviten un colapso histórico en el sector arrocero nacional.
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