Un incendio intencional redujo a cenizas unas 100 tareas de bosque que un agricultor sembró en Los Ríos para dejarle un legado a sus hijos.

El sueño verde que nació en la montaña
En el año 2001, cuando Genaro Díaz Rivas comenzó a sembrar pinos en las alturas de Los Ríos, en la provincia Bahoruco, muchos vecinos se burlaban. Le decían que los árboles no dejaban dinero y que era mejor sembrar habichuelas. Sin embargo, con paciencia y una visión clara, Genaro protegió cada planta durante 25 años con la mirada puesta en el futuro de sus siete hijos.
Lo que empezó como un proyecto maderero pronto se transformó en un refugio ambiental. La familia decidió no cortar ni un solo árbol y soñó con construir pequeñas cabañas ecoturísticas frente a la impresionante vista del lago Enriquillo. Para enriquecer la experiencia, sumaron unas 2,500 plantas de café a la montaña.
Las llamas devoraron el esfuerzo familiar
Esa dedicación de más de dos décadas se apagó en cuestión de horas. Un voraz incendio devoró cerca de 100 tareas en el paraje Pino Fresco, en plena Sierra de Neiba. Las pérdidas no solo fueron ambientales, sino también emocionales y económicas para una familia que invertía todo en mantener ese pulmón verde.
Marlennis Díaz, hija de Genaro y conocida activista de la zona, exige que las autoridades de Medio Ambiente investiguen el caso y apliquen sanciones contra los responsables. La familia clama por justicia mientras contempla las cenizas de un patrimonio construido con sudor, sacrificio y amor por la naturaleza.
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