Trump busca cumbre nuclear con Rusia y China

El mandatario estadounidense plantea un pacto trilateral de control de armas en un momento crítico de vacío legal entre las potencias globales.

La propuesta surge en un momento delicado para la seguridad internacional. Desde febrero, cuando expiró el Tratado Nuevo START, Washington y Moscú carecen de un marco legal formal que regule sus arsenales estratégicos, un hecho sin precedentes desde la década de 1970 que ha encendido las alarmas de analistas e instituciones globales.

En un movimiento geopolítico de alto impacto, Donald Trump aprovechó la histórica visita de Estado del presidente chino Xi Jinping a Washington para proponer una negociación trilateral de control de armas que incluya a Estados Unidos, China y Rusia. La iniciativa busca frenar un escenario global cada vez más inestable tras el vencimiento de los principales acuerdos diplomáticos en la materia.

El vacío diplomático y la postura rusa

Tras el fin del Nuevo START, la Casa Blanca rechazó extender las limitaciones del pacto, argumentando que el formato bilateral resultaba obsoleto frente al crecimiento militar de otros actores globales. Esta postura dejó al planeta en un peligroso limbo en materia de desarme y contención nuclear.

Desde Moscú, el Kremlin ha seguido con atención las conversaciones entre Estados Unidos y China, reconociendo la trascendencia de sus acuerdos para la economía mundial. Sin embargo, los diplomáticos rusos sostienen que cualquier nuevo tratado estratégico debe tomar en cuenta no solo el arsenal norteamericano, sino también la capacidad bélica acumulada por los aliados de la OTAN.

China rechaza la propuesta trilateral

Pese al interés expresado por Washington, la iniciativa trilateral enfrenta un obstáculo considerable en Pekín. El Gobierno chino ha rechazado tajantemente integrarse a estas conversaciones bajo las condiciones planteadas, argumentando que existe una disparidad de escalas insalvable.

El Ministerio de Asuntos Exteriores de China reiteró que sus fuerzas nucleares se encuentran muy por debajo del volumen estratégico que manejan las dos principales potencias, por lo que califica de injusto e irrazonable exigirle ingresar en esta etapa a una negociación de desarme.

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