La terminal aérea del sur dominicano mantiene condiciones operativas para recibir aviones militares e internacionales, aunque opera con un bajo movimiento comercial y evidencias de deterioro en sus instalaciones públicas.

Una infraestructura con potencial operativo
A pesar de los cuestionamientos sobre su dinamismo comercial, la administración aeroportuaria ha confirmado que la terminal conserva las condiciones técnicas necesarias para recibir aeronaves de gran envergadura. Con una pista que supera los tres mil metros de longitud, el aeródromo está preparado para atender tanto vuelos privados como operaciones de carácter militar e internacional cuando la logística así lo requiera.
Sin embargo, la realidad visual de la terminal dista de la de los grandes hubs del país. Quienes visitan el lugar constatan que las áreas destinadas al recibimiento de pasajeros muestran signos evidentes de abandono, con filtraciones, deterioro en los pisos y estructuras metálicas oxidadas que reflejan la falta de un mantenimiento constante.
Sin vuelos recientes hacia la vecina nación
La cercanía geográfica de Barahona con el territorio haitiano ha desatado especulaciones sobre un posible uso de sus instalaciones para misiones de asistencia o despliegues militares coordinados, como los vinculados recientemente al envío de tropas procedentes de El Salvador.
No obstante, las autoridades y los recorridos de supervisión confirman que, hasta la fecha, no se han registrado movimientos extraordinarios de aeronaves ni vuelos operativos hacia el vecino país. Por ahora, el María Montez sigue funcionando como una alternativa latente pero subutilizada, a la espera de un impulso definitivo que reactive su potencial económico y logístico para la región sur.
El Viaducto.NET El Tren Informativo del Mundo