Apoyo al deporte dominicano: es urgente rescatar el talento antes del éxito, no después

El caso de Marileidy Paulino evidencia la falta de políticas públicas reales para los atletas de barrios vulnerables, quienes triunfan a base de puro sacrificio familiar.

En la República Dominicana se ha arraigado un patrón cultural preocupante: decenas de jóvenes talentosos en los barrios vulnerables no logran desarrollar su potencial deportivo debido a la falta de apoyo económico. El Estado dominicano carece de políticas públicas reales y efectivas que impacten directamente a los atletas durante su etapa de crecimiento y formación en cualquier disciplina.

Con frecuencia, la inversión estatal se limita a la reparación de canchas e infraestructuras físicas. Aunque el mantenimiento de las instalaciones es necesario, surge una interrogante inevitable: ¿dónde queda el desarrollo del talento humano? La preparación integral y la nutrición adecuada de los hijos de las familias más empobrecidas —los llamados “hijos de Machepa”— quedan en el olvido, ya que sus padres no pueden costear los gastos de las prácticas y el sistema carece de mecanismos para identificar sus aptitudes a tiempo.

En las escuela hay talento

Esta realidad contrasta drásticamente con modelos internacionales como el de Estados Unidos. Allí, desde la etapa escolar, se identifican las aptitudes deportivas o artísticas de los estudiantes para integrarlos en programas de desarrollo profesional con todo el respaldo institucional necesario. Incluso, las universidades ofrecen amplias facilidades de ingreso y becas a estos jóvenes disciplinados.

En nuestro país, el panorama es opuesto. Para que el gobierno o sus funcionarios fijen la mirada en un atleta, este debe haber conquistado primero una medalla o un reconocimiento internacional por sus propios medios y sacrificios. Solo cuando alcanzan la gloria son recibidos como héroes nacionales y exhibidos de forma oportunista como un supuesto logro de las «políticas gubernamentales deportivas».

El ejemplo más fehaciente de esta problemática es la velocista Marileidy Paulino. Según sus propios testimonios, en sus inicios tuvo que correr descalza, en medias y luego con zapatillas prestadas. Con un esfuerzo sobrehumano, logró escalar a los podios internacionales más exigentes, elevando el orgullo de una nación que la ignoraba cuando más lo necesitaba por el simple hecho de no ser famosa.

Hoy en día, figuras públicas y funcionarios buscan la foto, el autógrafo o la entrevista exclusiva para exhibirse a su lado. Intentan adjudicarse una porción de su éxito, olvidando convenientemente que el verdadero mérito pertenece exclusivamente a su resiliencia, al coraje de su familia y a la guía de su entrenador cubano.

Es imperativo que el Estado dominicano implemente un sistema estructural para descubrir y canalizar el polifacético talento de la juventud en los sectores vulnerables. El apoyo debe llegar a tiempo, antes de que las drogas, la delincuencia o la violencia callejera absorban y destruyan el futuro de estas promesas del deporte.

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