El desplazamiento diario por el campus principal de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) se ha convertido en una prueba de paciencia. Al igual que ocurre en las avenidas más congestionadas del Gran Santo Domingo, las calles internas de la primada de América lucen saturadas de vehículos estacionados de forma irregular a ambos lados de la vía.

Lo insólito de esta problemática es que la academia cuenta en sus propios terrenos con una obra diseñada específicamente para solucionar el congestionamiento, pero la estructura permanece desaprovechada por la comunidad universitaria.
Un recorrido por la zona permitió evidenciar cómo los automovilistas ignoran de manera sistemática los letreros de «No estacionarse». Muchos conductores prefieren dejar sus vehículos debajo de las señales de prohibición antes que desplazarse hasta el edificio de estacionamiento institucional.
Un gigante de concreto con miles de espacios vacíos

A pocos metros de las calles bloqueadas se levanta una moderna edificación de seis niveles y 27,797 metros cuadrados de construcción. El lugar cuenta con 1,248 estacionamientos, iluminación constante, cuatro ascensores operativos, vigilancia permanente y, sobre todo, es de acceso totalmente gratuito.
Durante la inspección del inmueble se pudo constatar una paradoja desoladora: de sus siete niveles, solo el primero y el segundo tenían vehículos estacionados, y no a su máxima capacidad. Los pisos superiores permanecían desiertos mientras las vías exteriores colapsaban por el desorden.
Al consultar sobre esta conducta, alumnos y personal del recinto señalan diversos motivos:
- Poco gusto por caminar: Estudiantes admiten que muchos prefieren parqueal mal antes que caminar unos minutos hacia sus facultades.
- Percepción de distancia: Usuarios de facultades lejanas, como Humanidades, consideran que el edificio queda distante de sus aulas.
- Falta de consecuencias: La ausencia de sanciones o multas internas fomenta la reincidencia en el parqueo irregular.
El desorden se multiplica durante los eventos
La situación de sofocamiento alcanza niveles críticos cuando el recinto universitario alberga actividades masivas o conferencias en sus auditorios principales. Durante esas jornadas, la llegada masiva de visitantes neutraliza la circulación y paraliza por completo el flujo en toda la zona académica.
A pesar de que el campus cuenta con seguridad motorizada patrullando de forma continua, el rol de estos agentes se centra en la orientación institucional y la vigilancia general, sin intervenir directamente en el control del tránsito ni en la fiscalización vial.
Necesidad de medidas directas y logística interna
Frente a una infraestructura vacía y un entorno circundante caótico, diversos sectores demandan que la rectoría de la UASD aplique correctivos inmediatos. Entre las propuestas para reordenar la movilidad destacan el uso de inmovilizadores de neumáticos y la aplicación de sanciones administrativas a los infractores.
De igual forma, expertos en movilidad sugieren implementar un sistema de transporte interno o rutas peatonales techadas e iluminadas. Esta medida ayudaría a reducir la percepción de distancia entre la torre de parqueos y los edificios de aulas, transformando la cultura ciudadana mediante la organización del espacio público.
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