Monseñor Morel exige unidad y paz en la fiesta de las Mercedes

Durante la solemne eucaristía en la Ciudad Colonial, el arzobispo coadjutor advirtió sobre la violencia, la falta de oportunidades y el microtráfico, pidiendo no confundir la libertad con el libertinaje.

Bajo la bóveda histórica del Templo Patronal Nuestra Señora de las Mercedes, en la Ciudad Colonial de Santo Domingo, cientos de fieles se reunieron para venerar a la patrona del pueblo dominicano. Sin embargo, la celebración litúrgica de este jueves fue mucho más que un acto de devoción cotidiana: se convirtió en un firme llamado de atención sobre las heridas que hoy aquejan a la sociedad.

El arzobispo coadjutor de la Arquidiócesis de Santo Domingo, monseñor Carlos Tomás Morel Diplán, presidió la misa solemne y ofreció una homilía centrada en la necesidad de reconciliación, el respeto a la ley y la urgencia de tender puentes en un país marcado por marcados desafíos sociales.

Un mensaje contra el libertinaje y la violencia

Durante su intervención, el prelado definió a María de las Mercedes como una figura de esperanza, misericordia y liberación, recordando que las tradicionales cadenas rotas que porta la imagen simbolizan la verdadera emancipación que ofrece la fe. No obstante, monseñor Morel hizo una clara distinción teológica y social al advertir que no se debe confundir la libertad con el libertinaje.

“La verdadera libertad se vive en el amor y el servicio”, enfatizó el arzobispo coadjutor. En ese sentido, exhortó a la ciudadanía a asumir una conducta responsable, respetar las leyes y empeñarse en construir una convivencia fundamentada en el diálogo, la justicia y el respeto mutuo.

Las sombras del microtráfico y la inseguridad

Monseñor Morel no esquivó los temas más complejos que impactan la cotidianidad dominicana. En su sermón, enumeró de forma explícita males como el avance del microtráfico en los barrios, el aumento de la inseguridad ciudadana, la violencia, la descomposición de los valores éticos y la profunda falta de oportunidades que acorrala a la juventud.

Ante este panorama, el prelado señaló que la respuesta no radica en parches superficiales, sino en un compromiso colectivo para fortalecer la educación y la formación ciudadana desde tres pilares fundamentales: la familia, las aulas y la sociedad civil.

Acompañamiento a los jóvenes y las familias

Rememorando el pasaje bíblico de las bodas de Caná para ilustrar la intercesión de la Virgen por quienes atraviesan dificultades, el líder eclesiástico pidió un esfuerzo especial para no abandonar a los jóvenes que batallan contra la adicción al alcohol y las drogas. Asimismo, instó a respaldar a los hogares golpeados por la falta de diálogo y el conflicto interno.

Monseñor Morel cerró la celebración elevando una oración por la paz y el perdón en la República Dominicana, concluyendo con una plegaria dedicada a la patrona nacional para que guíe al país por senderos de concordia y justicia social.

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