El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) advierte que las alarmantes fallas y pérdidas en el sector eléctrico nacional frenan la llegada de nuevas inversiones extranjeras y restringen el potencial de sectores clave como las zonas francas.

Un freno invisible para la economía dominicana
La República Dominicana enfrenta un desafío estructural que amenaza con estancar su desarrollo productivo. Según las recientes evaluaciones del BID, las pérdidas en la distribución eléctrica alcanzan aproximadamente el 39 por ciento de la energía disponible en el país.
Esta ineficiencia no solo debilita las finanzas de las empresas distribuidoras, impidiéndoles modernizar y reinvertir en sus redes, sino que también ahuyenta los proyectos de gran envergadura en generación y transmisión. Para un país que aspira a consolidarse como un polo de inversión de alto valor agregado, la falta de estabilidad energética se ha convertido en el principal talón de Aquiles.
El impacto en las zonas francas y el empleo
Durante el último año, sectores estratégicos como las zonas francas demostraron un dinamismo sobresaliente, generando más de 8,500 millones de dólares en exportaciones y sosteniendo cerca de 200,000 empleos directos. Sin embargo, Tomás Bermúdez, gerente del Departamento Regional de Países del BID, enfatizó que mantener este ritmo requiere de condiciones básicas inquebrantables.
Aprovechar las oportunidades comerciales actuales exige mucho más que talento humano o incentivos fiscales: demanda un suministro eléctrico confiable, costos competitivos y total seguridad jurídica para quienes deciden apostar su capital en territorio dominicano.
Soluciones y transición hacia las energías limpias
Para superar este cuello de botella, el organismo internacional sugiere una hoja de ruta clara que incluye:
- Modernización tecnológica: Actualizar subestaciones, implementar sistemas de medición inteligente y optimizar el mantenimiento general de las redes.
- Marco regulatorio: Avanzar hacia una regulación verdaderamente independiente y lograr una recuperación gradual de los costos del servicio, sin descuidar subsidios focalizados para los hogares más vulnerables.
- Transición renovable: Consolidar el crecimiento de las fuentes limpias —cuya participación pasó del 16% en 2021 al 25% en 2025— impulsando tecnologías de almacenamiento y mejorando la planificación del mercado.
Con una inversión estimada en infraestructura eléctrica que requiere al menos el 0,60% del Producto Interno Bruto (PIB) anual, el BID propone movilizar más de 1,100 millones de dólares a través de alianzas público-privadas y mecanismos de cofinanciamiento. Reducir estas pérdidas técnicas y comerciales ya no es solo un objetivo financiero, sino una condición indispensable para asegurar el futuro competitivo de la nación.
El Viaducto.NET El Tren Informativo del Mundo