El reciente atraco en la vivienda del popular artista Gilberto Julián Sarante Perdomo, conocido por todos como Julián Oro Duro, ha destapado la cruda realidad que enfrentan los residentes del sector Brisa Oriental VI. En esta zona de Santo Domingo Este, ubicada en las proximidades de la Autopista de San Isidro, el miedo se ha convertido en el pan de cada día.

Tras el incidente en la casa del merenguero, la mayoría de los moradores prefiere mantener un perfil bajo. El temor a represalias o a convertirse en la próxima víctima ha instaurado una ley del silencio en el vecindario. Sin embargo, la indignación ha llevado a algunos a alzar la voz para denunciar lo que consideran una situación insostenible.
El modus operandi: ¿Una banda organizada?
Una vecina del artista, quien prefirió mantener su identidad en el anonimato por razones de seguridad, relató el calvario que vivió hace apenas seis meses. Mientras ella se encontraba en su jornada laboral, desaprensivos penetraron en su propiedad y sustrajeron un vehículo.
Para esta residente, los asaltos no son hechos aislados. “Para mí aquí opera una banda, es que tiene que operar una banda. Ven qué persona está siempre sola, vamos a atacarla, vamos a vigilarla. Cada día esto está peor”, enfatizó con evidente frustración ante la vulnerabilidad que sienten en sus propios hogares.
Clamor por mayor patrullaje policial
La preocupación es compartida por el liderazgo comunitario. Nolbero Moro, uno de los presidentes de la Junta de Vecinos de Brisa Oriental, hizo un llamado urgente a las autoridades para que refuercen la presencia policial en todo el perímetro.
Moro destacó que la delincuencia no da tregua y tiene horarios marcados. Los ciudadanos son frecuentemente víctimas de atracos a mano armada en las primeras horas de la mañana, justo cuando se dirigen a sus lugares de trabajo, y repiten la pesadilla en horas de la noche al regresar a sus hogares.
Investigaciones en curso en la escena del crimen
Mientras la comunidad exige respuestas, el entorno de la vivienda de Julián Oro Duro se mantiene bajo estricta vigilancia. Agentes de la Dirección Central de Investigación (DICRIM) y peritos de la Policía Científica han permanecido en la escena del crimen recabando evidencias.
Las autoridades se han enfocado en conversar con los vecinos más cercanos, realizar levantamientos fotográficos detallados de la propiedad y analizar los videos de las cámaras de seguridad del área, con la esperanza de identificar y capturar a los responsables que mantienen en zozobra a Brisa Oriental VI.
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