La sesión bicameral destinada a definir el futuro político del mandatario paraguayo se levantó abruptamente por falta de quórum, en medio de una profunda crisis bancaria y crecientes presiones opositoras.

La crisis política en Paraguay sumó un nuevo capítulo este jueves cuando la Asamblea Nacional se vio obligada a suspender la sesión extraordinaria convocada para evaluar la renuncia del presidente Santiago Peña. Tras dos horas de intensos debates, la salida de los legisladores del recinto rompió el quórum mínimo necesario, dejando en el aire la definición institucional del país sudamericano.
Una pulseada entre oficialismo y oposición
El trasfondo de esta fallida sesión radica en las estrategias encontradas de los distintos bloques legislativos frente a la administración actual. Mientras sectores del oficialismo impulsaban aceptar rápidamente la renuncia para facilitar la asunción del vicepresidente Pedro Alliana, la oposición buscaba rechazar explícitamente la dimisión con el objetivo de habilitar y avanzar de manera directa hacia un juicio político contra el mandatario.
Incertidumbre institucional en Asunción
Con el abandono masivo de las curules durante el proceso de votación, el oficialismo logró bloquear temporalmente las intenciones opositoras, aunque a costa de mantener un vacío de decisiones en la cúpula del Estado. Constitucionalistas y referentes políticos locales confirmaron que Santiago Peña continúa legalmente en el ejercicio de la presidencia hasta tanto el poder legislativo logre sesionar y resolver formalmente su situación institucional.
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