La comunidad internacional volvió a alzar la voz contra el régimen de Nicaragua. El gobierno de Estados Unidos condenó de manera enérgica la reciente modificación a la Constitución impulsada por la Asamblea Nacional, bajo el control absoluto de Daniel Ortega y Rosario Murillo, calificándola como un nuevo golpe a las aspiraciones democráticas de la nación centroamericana.

Para Washington, esta maniobra legislativa busca consolidar de forma indefinida una dinastía ilegítima, cerrando por completo las puertas a la celebración de elecciones libres, transparentes y justas que garanticen el derecho de los ciudadanos a elegir su propio destino político.
Llamado a cortar relaciones comerciales habituales
Ante este panorama de agravamiento autoritario, la administración estadounidense endureció su postura y lanzó un claro mensaje a sus socios en el hemisferio occidental.
Las autoridades exigieron poner fin inmediato a las relaciones comerciales habituales con el régimen, argumentando que las dictaduras que pisotean los derechos inalienables no pueden continuar gozando de privilegios económicos y políticos equiparables a los de gobiernos democráticos.
Asimismo, advirtieron que la deriva autoritaria de Managua representa una amenaza directa para la estabilidad, la paz y la seguridad regional, por lo que mantendrán firme su compromiso de impulsar medidas de presión a través de foros multilaterales como la Organización de los Estados Americanos (OEA).
Solidaridad con el pueblo nicaragüense
Pese al endurecimiento de las leyes y la represión sistemática contra la disidencia, el pronunciamiento oficial reafirmó el respaldo absoluto al derecho legítimo que tiene el pueblo de Nicaragua para reconrutar su camino democrático y decidir libremente su futuro institucional.
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