Las principales zonas comerciales de la República Dominicana atraviesan una transformación radical. En avenidas históricas que durante décadas fueron el bastión del comercio local, los tradicionales negocios de familias dominicanas están cediendo terreno ante el avance progresivo de establecimientos operados por ciudadanos chinos.

El fenómeno no se limita a la capital. Sectores empresariales y gremios del sector advierten que la situación exige una revisión urgente para garantizar reglas claras y equitativas para todos los actores del mercado nacional.
El impacto en Santo Domingo y las principales provincias
De acuerdo con denuncias de la Federación Dominicana de Comerciantes (FDC), vías emblemáticas como las avenidas Duarte, Mella y la calle José Martí han cambiado drásticamente de rostro. De 91 negocios que antes pertenecían a dominicanos en puntos clave, hoy apenas sobreviven siete.
El reemplazo comercial también se expande con fuerza en ciudades del interior. En plazas como Santiago, San Francisco de Macorís y Moca, la dinámica se repite. En calles de Santiago como la Del Sol y la 30 de Marzo, se estima que el 95 % de los comercios de repuestos están en manos asiáticas, impulsados frecuentemente por el alquiler de locales cuyos dueños originales prefieren rentar antes que operar.
Exigen fiscalización y competencia en igualdad de condiciones
Frente a este escenario, los gremios empresariales aclaran que no existe rechazo a la inversión extranjera ni a la competencia, pero exigen que las reglas del juego sean iguales para todos.
Voceros del sector reclaman una mayor fiscalización sobre el manejo de efectivo, la emisión de comprobantes fiscales, el cumplimiento de las normativas laborales y el pago de tributos. Asimismo, advierten sobre la necesidad de supervisar la calidad de las mercancías para proteger la lealtad y estabilidad del mercado dominicano.
El Viaducto.NET El Tren Informativo del Mundo