La tensa calma en el comercio marítimo internacional recibió un respiro. Omán decidió plantar cara a Teherán y rechazó de manera contundente el plan impulsado por el régimen iraní para que ambos países asumieran el control y el cobro de tasas a los buques mercantes que cruzan el estratégico estrecho de Ormuz.

La negativa desmiente las versiones difundidas en las últimas semanas por Teherán, que aseguraban contar con el visto bueno de Mascate para llevar adelante esta iniciativa de control aduanero y de navegación.
Detalles del acuerdo fallido
De acuerdo con reportes de medios internacionales, el proyecto contemplaba la creación de corredores de navegación separados. La ruta de entrada al golfo Pérsico quedaría bajo la supervisión de Irán, mientras que el tráfico de salida operaría por un carril controlado por Omán.
Sin embargo, fuentes de alto nivel confirmaron que las autoridades omaníes optaron por desmarcarse del plan, frustrando las intenciones iraníes de institucionalizar peajes en una de las rutas petroleras más transitadas e importantes del planeta.
La postura de Washington y la tensión regional
La jugada de Teherán no solo generó fricciones regionales, sino que también activó las alarmas en la Casa Blanca. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió semanas atrás las consecuencias de un posible acuerdo entre ambas naciones en esta zona clave, mientras que el secretario de Estado, Marco Rubio, catalogó la imposición de peajes iraníes como una línea roja inquebrantable que pondría en riesgo la estabilidad de otras rutas globales.
Las relaciones entre Estados Unidos y Omán ya venían experimentando desgaste debido a diferencias diplomáticas sobre el conflicto en curso y las mediaciones previas. Con este rechazo, Omán frena una maniobra que amenazaba con disparar aún más los costos logísticos y encender un nuevo foco de conflicto geopolítico en el Golfo. (@enlacejudio)
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