Peligro latente tras décadas de conflicto: Neutralizan una bomba soviética de 500 kilos en el jardín de una casa en Afganistán

El artefacto explosivo data de la invasión soviética entre 1979 y 1989. Tras años de guerras, los restos de munición sin explotar han causado más de 45,000 víctimas civiles.

Un agricultor afgano se topó con un hallazgo escalofriante al descubrir en el patio de su vivienda una bomba no detonada de 500 kilogramos, remanente de la invasión de la Unión Soviética en Afganistán (1979-1989). Afortunadamente, equipos de emergencia y expertos en desactivación de explosivos acudieron al lugar y lograron neutralizar el artefacto sin registrar víctimas ni daños materiales, según confirmó la policía local.

Este peligroso incidente es solo un reflejo de la amenaza persistente con la que conviven millones de ciudadanos en la nación centroasiática. Tras décadas de enfrentamientos armados, la tierra sigue repleta de artefactos explosivos sin detonar, convirtiendo la agricultura y la construcción en actividades de alto riesgo.

Un trágico saldo de 45,000 víctimas por municiones sin explotar

De acuerdo con datos oficiales del Servicio de las Naciones Unidas para la Acción contra las Minas (UNMAS), desde la retirada de las tropas soviéticas en 1989, más de 45,000 civiles afganos han muerto o resultaron heridos por minas antipersona, proyectiles de artillería, obuses y bombas que nunca llegaron a detonar tras impactar.

Organizaciones internacionales advierten que la falta de recursos y los contantes conflictos han dificultado las tareas de desminado en el país. Como consecuencia, niños que juegan al aire libre y campesinos que labran la tierra continúan expuestos a toparse con mortíferos artefactos de guerras pasadas en su vida cotidiana.

+ posts

Ver también

Tragedia humanitaria en el Cuerno de África: Miles de personas huyen de la devastadora sequía en Somalia

Miles de personas huyen de la persistente sequía en Somalia mientras el hambre empeora y la ayuda internacional disminuye. Según Plan International, casi dos millones de habitantes sufren inseguridad alimentaria de emergencia —el doble que el año pasado—, acumulándose por cientos de miles en campamentos de desplazados en Baidoa.