Una violenta disputa por el control de la máxima instancia judicial en Varsovia paraliza el país, provoca enfrentamientos con la policía y obliga al presidente Karol Nawrocki a interrumpir su viaje oficial al extranjero.

Una toma por sorpresa y acusaciones de ruptura constitucional
La tensión política en Polonia alcanzó un punto crítico este viernes tras el hackeo y la toma de la página web del Tribunal Constitucional. En medio de este asalto digital, se anunció de manera unilateral que la dirección de la entidad quedaba bajo el mando provisional de Anna Korwin-Piotrowska, suspendiendo de forma inmediata a sus autoridades legítimas, como Bogdan Swieczkowski y el vicepresidente Bartlomiej Sochanski.
La respuesta de la oposición y de los sectores conservadores no se hizo esperar. El ex primer ministro y líder de Ley y Justicia (PiS), Jaroslaw Kaczynski, calificó los hechos como un «golpe de Estado en desarrollo» y acusó al Ejecutivo de Donald Trust de empujar al país directo hacia el autoritarismo.
Enfrentamientos en las calles y regreso de emergencia del presidente

Afuera de la sede judicial en Varsovia, las concentraciones ciudadanas y los cordones policiales derivaron en episodios de violencia. Ante la gravedad de los disturbios, el presidente polaco, Karol Nawrocki, quien se encontraba en Senegal cumpliendo una agenda oficial, canceló su visita y emprendió un retorno de emergencia.
A su llegada, el mandatario vivió momentos de alta tensión al tener que abrirse paso a empujones y forcejeos, ya que la propia Korwin-Piotrowska intentó bloquearle físicamente el acceso al edificio. Ante este escenario inédito, Nawrocki convocó a consultas urgentes con los líderes parlamentarios para intentar estabilizar el orden constitucional.
Reacciones internacionales y advertencias de colapso
La comunidad internacional observa con profunda preocupación la deriva de los acontecimientos. Desde Varsovia, el embajador de Estados Unidos en Polonia, Tom Rose, calificó la situación como «extremadamente grave» y advirtió sobre un enfrentamiento sin precedentes entre el poder del Gobierno y la independencia de las instituciones.
Por su parte, el ministro del Interior, Marcin Kierwinski, defendió el despliegue de las fuerzas de seguridad, asegurando que han actuado con profesionalismo y calma. Sin embargo, el clima en vísperas de festivos nacionales sigue al límite, con una ciudadanía dividida y movilizada frente a los tribunales.
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