La pérdida de un emblemático árbol en Santo Domingo desata una fuerte polémica vecinal entre la seguridad urbana y la preservación ambiental.

Una tragedia urbana que conmociona a los vecinos
La reciente tala de una imponente anacagüita con más de 100 años de historia ha encendido el debate en el sector Los Prados de Santo Domingo. Ubicado en la intersección de las calles Rafael Abreu Licairac y Altagracia Saviñón, el histórico árbol fue derribado tras reportarse el colapso de una de sus ramas sobre un vehículo y los daños estructurales que presentaba.
Para muchos residentes que han visto crecer la comunidad durante décadas, la desaparición de este pulmón vegetal representa una pérdida irreparable. Una vecina con más de medio siglo residiendo en la zona catalogó el hecho como lo más cercano a una «tragedia» vivida en el sector, evidenciando el profundo arraigo emocional que el ejemplar tenía para la comunidad.
Entre la seguridad vial y el patrimonio natural
El caso ha dividido las opiniones de los habitantes del sector capitalino. Por un lado, algunos sectores respaldan las medidas preventivas ante el riesgo latente que representaban las estructuras deterioradas del árbol para transeúntes y conductores.
Por otro lado, colectivos y vecinos afectados cuestionan la falta de alternativas ecológicas que permitieran rescatar o podar el ejemplar sin llegar a su erradicación total. El episodio revive la urgencia de establecer protocolos claros en la capital para equilibrar el desarrollo urbano y la protección del patrimonio natural dominicano.
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