El proyecto, bautizado como la Ley Lindsey O. Graham de Sanciones a Rusia e Irán de 2026, rinde homenaje al recordado senador republicano fallecido en julio pasado. La iniciativa ya contaba con un sólido respaldo en el Senado, donde fue ratificada en agosto con una aplastante mayoría bipartidista.

En una jornada decisiva en Washington, la Cámara de Representantes dio el paso definitivo este miércoles para acorralar aún más las finanzas de Moscú y Teherán. Con una votación de 262 votos a favor y 159 en contra, los legisladores respaldaron un contundente conjunto de medidas económicas que ahora pasa directamente al escritorio del presidente Donald Trump para su firma.
Un garrote arancelario del 100 % para los compradores de energía
El corazón de esta nueva legislación radica en el poder estratégico que otorga al Poder Ejecutivo. A partir de su promulgación, el presidente Trump tendrá la facultad discrecional de aplicar aranceles de hasta el 100 % a aquellos países que continúen comprando petróleo y gas a Rusia.
Esta herramienta busca golpear de lleno la recaudación del Kremlin, enviando una advertencia directa a socios comerciales clave como China e India. Aunque la ley no activa estos aranceles de forma automática, habilita al gobierno para usarlos como mecanismo de presión diplomática y comercial según lo considere conveniente.
Caza a la «flota en la sombra» y presión sobre Teherán
Además del frente energético, el texto legal amplía las restricciones contra la denominada «flota en la sombra», ese entramado de buques petroleros que Moscú ha utilizado para esquivar los bloqueos occidentales. Asimismo, endurece los castigos para las entidades bancarias y los actores globales que faciliten la evasión de las normas estadounidenses.
Por su parte, el apartado enfocado en Teherán extiende duras restricciones financieras contra el régimen iraní. La inclusión de estas medidas de mano dura contra Irán fue, de hecho, un elemento clave para asegurar el respaldo total de la Casa Blanca al proyecto de ley.
División en la Cámara y debate por las implicaciones diplomáticas
Aunque la ley logró avanzar sin sobresaltos, el debate en el recinto dejó ver fracturas internas, especialmente dentro del Partido Demócrata. La votación reflejó el apoyo de 58 demócratas frente a 152 en contra, sumados a siete republicanos que tampoco acompañaron la norma.
Las principales objeciones surgieron por el alcance de las nuevas facultades comerciales otorgadas al mandatario. Varios legisladores advirtieron que un uso indiscriminado de los aranceles energéticos podría terminar perjudicando las relaciones con naciones aliadas. Pese a estos reparos, la iniciativa quedó a un solo paso de convertirse formalmente en ley.
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