La administración prepara una estricta medida que afectaría los visados B1 y B2 emitidos durante la última década a personas que posteriormente iniciaron procesos de asilo en el país.

El gobierno de Estados Unidos se encuentra preparando una drástica medida que podría derivar en la revocación de hasta 200.000 visas de negocios (B1) y de turismo (B2) a ciudadanos extranjeros que ingresaron al país y posteriormente presentaron solicitudes de asilo.
De acuerdo con documentos internos del Departamento de Estado y reportes difundidos por la agencia Associated Press, el anuncio oficial de esta directriz se daría a conocer en el transcurso de las próximas semanas, abarcando a aquellos visados emitidos entre 2016 y 2026.
El portavoz del Departamento de Estado, Tommy Pigott, señaló que la agencia gubernamental mantiene una estrecha coordinación con el Departamento de Seguridad Nacional (DHS). El objetivo principal de la estrategia es identificar y revocar los permisos de aquellos individuos que ingresaron bajo la figura de visitantes temporales de corta duración pero que cambiaron de estatus migratorio al solicitar asilo para prolongar su estancia.
No obstante, las autoridades federales aclararon que esta acción no implicará una deportación automática inmediata, aunque sí despojará a los afectados de su estatus previo de turistas o empresarios mientras sus trámites legales siguen su curso ante las cortes de inmigración.
La iniciativa, que aún podría sufrir modificaciones de última hora o enfrentar severas impugnaciones legales en los tribunales antes de su implementación definitiva, se enmarca dentro de una política general de endurecimiento fronterizo. En paralelo, la administración ha intensificado los filtros de control sobre los nuevos solicitantes de visados, incorporando rigurosas revisiones de historiales en redes sociales, exigencias de fianzas económicas más elevadas y restricciones focalizadas para ciudadanos de determinadas naciones.(Fuente externa).
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