La provincia turca de Antalya vive horas de máxima tensión. Un incendio forestal de propagación acelerada en el distrito de Aksu mantiene en alerta a los habitantes de las zonas de Topallı y Karaöz, mientras el fuego avanza impulsado por una intensa ola de calor y fuertes ráfagas de viento.

Las llamas no solo han puesto en riesgo las áreas residenciales, sino también vastas extensiones de tierras agrícolas e invernaderos fundamentales para la economía local. La situación es tan crítica que una densa humareda y una lluvia de cenizas alcanzaron el centro de Antalya, tiñendo el cielo de un rojo intenso y derrumbando la visibilidad en toda la región.
Cierres viales y combate sin tregua contra las llamas
Ante la nula visibilidad y el peligro latente, las autoridades tomaron la medida preventiva de cerrar temporalmente la principal autopista que conecta Antalya con la ciudad norteña de Isparta.
Si bien los equipos de emergencia consiguieron debilitar el foco principal durante la madrugada del martes, la Dirección General de Silvicultura de Turquía mantuvo activo un operativo a gran escala. Los vientos mediterráneos, que soplan a unos 30 km/h, y las brasas latentes continúan avivando incendios secundarios en los bosques colindantes.
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