El manejo financiero dentro del círculo más cercano del poder estadounidense vuelve a estar en el centro de la polémica. Nuevas declaraciones financieras revelaron que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, entregó regalos en efectivo por un total de 135.000 dólares a tres de sus colaboradoras más estrechas en la Casa Blanca.

Los pagos, que ascienden a 45.000 dólares para cada una bajo el concepto de obsequio festivo, equivalen aproximadamente al 30 % del salario anual que perciben en sus puestos oficiales, desatando de inmediato serias dudas entre expertos en ética gubernamental.
Asesoras cercanas y pagos inusuales
Las funcionarias beneficiadas fueron identificadas como Natalie Harp, Margo Martin y Chamberlain Harris, tres jóvenes asesoras que mantienen un acceso diario y directo al mandatario. Entre ellas destaca Harp, de 35 años, quien recientemente protagonizó un intenso debate viral tras un comentario del senador demócrata Jon Ossoff sobre su cercanía con Trump.
Por su parte, Margo Martin funge como asesora de comunicaciones gestionando los contenidos para redes sociales, mientras que Chamberlain Harris se desempeña como asistente ejecutiva del despacho presidencial. A esta lista se suma también Walt Nauta, director de operaciones del Despacho Oval, quien declaró haber recibido otros 20.000 dólares.
Dudas legales y falta de precedentes
La entrega de estas sumas ha encendido las alarmas debido a las estrictas prohibiciones que fija la ley federal estadounidense frente al otorgamiento de pagos complementarios o bonificaciones no reguladas a empleados públicos que dependen del erario.
Especialistas consultados por medios locales señalaron que no existen precedentes recientes de un mandatario estadounidense que haya entregado montos tan elevados en efectivo directamente a sus colaboradores de planta en la Casa Blanca.
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