Frente a la crisis climática y la búsqueda de ahorro, gigantes de la vestimenta convierten la reparación y la personalización de prendas en su nueva estrategia de fidelización.

NUEVA YORK — Animar a los clientes a reparar prendas usadas en lugar de comprar ropa nueva podría parecer, a simple vista, una estrategia comercial contraproducente y suicida. Sin embargo, en un giro de tuerca del mercado global, los talleres de costura y reparación dentro de las propias tiendas se están transformando en servicios estratégicos para las marcas de ropa que compiten ferozmente por captar a los consumidores jóvenes.
Si bien las casas de moda de lujo y marcas especializadas en exteriores como Patagonia llevan décadas ofreciendo servicios de garantía y reparación, el concepto se ha democratizado en el retail masivo. El gigante del denim Levi Strauss & Co., la firma japonesa de ropa informal Uniqlo, la marca de precios bajos Primark e incluso colosos del fast fashion como Zara están adoptando el principio del zurcido para conquistar a la Generación Z, un nicho preocupado tanto por la economía personal como por la huella ecológica.
Educación y sostenibilidad para conectar con los jóvenes
La estrategia de estas compañías va más allá del simple arreglo en mostrador; ahora busca educar al consumidor. Levi’s, por ejemplo, lanzó un curso de costura a mano dirigido a estudiantes de secundaria tras constatar que muchos adolescentes carecían de conocimientos básicos de aguja e hilo para mantener la ropa de segunda mano que tanto les atrae.
En estas capacitaciones, los empleados enseñan cuatro habilidades fundamentales en 90 minutos: coser un botón, hacer un dobladillo, remendar un agujero y arreglar un desgarro. Este programa, denominado Wear Longer y originado en San Francisco, se está expandiendo por todo Estados Unidos como un complemento a los talleres de personalización que la marca ya posee en cientos de tiendas globales.
“Creemos que es importante capacitar a quienes compran nuestra ropa con las habilidades necesarias para mantenerla y darle una segunda vida”, afirmó Paul Dillinger, director de innovación de diseño global de Levi’s.
Al integrar la durabilidad dentro de la experiencia de compra, la industria textil intenta alejarse de la etiqueta del consumo desechable y construir un vínculo de lealtad duradero con las nuevas generaciones.
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