La tensión comercial en Norteamérica alcanza un nuevo punto crítico. El Gobierno canadiense oficializó este martes la implementación de nuevos aranceles de 15 %, 25 % y 50 % a una amplia gama de productos procedentes de Estados Unidos, una medida que entró en vigor desde la medianoche y que sacude el intercambio económico bilateral.

Esta decisión afecta directamente a importaciones estadounidenses valoradas en unos 27.600 millones de dólares canadienses (cerca de 19.950 millones de dólares estadounidenses), respondiendo de forma simétrica a las medidas impositivas impulsadas previamente por Washington.
Una respuesta firme bajo la administración de Mark Carney
De acuerdo con los reportes oficiales, la administración encabezada por el primer ministro Mark Carney optó por una postura de línea dura para blindar su posición negociadora frente al presidente estadounidense Donald Trump, tras el fracaso de las conversaciones para alcanzar un nuevo acuerdo comercial el pasado mes de agosto de 2026.
Ottawa ha dejado claro que igualará los aranceles dólar por dólar, aplicando tarifas selectivas que imitan los porcentajes fijados por Estados Unidos bajo la polémica Sección 338, profundizando así una guerra comercial que no muestra señales de tregua.
Un panorama incierto para la economía regional
El deterioro de los lazos comerciales entre ambos vecinos históricos mantiene en vilo a los mercados internacionales y a las cadenas de suministro regionales. Desde que Washington comenzó a gravar las exportaciones canadienses a principios de 2025, el cruce de represalias arancelarias se ha vuelto constante.
Mientras las negociaciones continúan estancadas, el impacto de estos gravámenes amenaza con encarecer diversos bienes de consumo y mantener la incertidumbre económica en toda la frontera norteamericana durante los próximos meses.
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