Las autoridades intensifican las labores de rescate en Chocó, el Eje Cafetero y el Valle del Cauca mientras el Servicio Geológico Colombiano reporta decenas de réplicas.

A las 7:32 de la mañana del pasado 10 de agosto de 2026, millones de ciudadanos sintieron cómo la tierra rugía de manera violenta. Un potente terremoto de magnitud 7.4 sacudió el territorio colombiano, teniendo como epicentro el departamento de Chocó y generando estragos significativos en el Eje Cafetero y el Valle del Cauca.
Tras cumplirse las primeras horas de labores ininterrumpidas de búsqueda y atención médica, la red Asocapitales actualizó el trágico balance: 181 personas fallecidas y 1.310 heridas. Asimismo, los reportes oficiales confirman 152 estructuras totalmente colapsadas y más de 1.500 viviendas con daños de diversa consideración.
Réplicas continuas y monitoreo científico
De acuerdo con los informes emitidos por el Servicio Geológico Colombiano (SGC), se han registrado 54 réplicas desde el movimiento telúrico principal. La mayoría de estos sismos secundarios se han sentido con mayor intensidad en la región chocoana, mientras que el resto ocurrió durante el transcurso de la madrugada en zonas aledañas y frente a las costas del Océano Pacífico, como el último evento registrado a las 4:03 a.m. con una magnitud de 3.1.
Especialistas del SGC explicaron que este comportamiento es completamente normal tras un evento de gran magnitud:
«Las réplicas son movimientos sísmicos de magnitud menor, posteriores a un sismo y que ocurren en la misma región. Estas pueden durar días, semanas o incluso meses, pues se sigue liberando energía hasta que las zonas aledañas al área de ruptura del suelo se equilibran nuevamente».
Asimismo, la entidad recordó a la ciudadanía que no existe un método científico comprobado para predecir con precisión la ocurrencia, hora o magnitud exacta de un terremoto.
Historias de supervivencia en medio del desastre
Entre los escombros y las labores de rescate, surgen testimonios desgarradores de quienes lograron sobrevivir al colapso de edificaciones. En Cali, una de las ciudades con mayor afectación estructural, se encontraba Paula Jimena Castrillón junto a su familia preparando el desayuno cuando comenzó el temblor.
“Empezamos a ver que la estufa se movía”, relató al recordar los angustiosos instantes en los que su hijo mayor gritó para evacuar de inmediato. Mientras bajaban por las escaleras, la mitad del edificio comenzó a venirse abajo. Aunque lograron ponerse a salvo en la calle, su vivienda quedó severamente destruida, dejando los muebles expuestos al vacío y la planta baja reducida a escombros.
Los equipos de emergencia continúan trabajando contrarreloj en las zonas más golpeadas por el sismo, el cual tuvo una duración estimada entre 90 segundos y dos minutos según los registros instrumentales.
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